viernes, septiembre 29, 2006

Resulta que a veces...





Resulta que a veces la tristeza me gana… no sé realmente por qué, pero me gana.

Son quizá demasiados años o demasiados sinsabores, pero me gana.

Tal vez se trata de un simple desarreglo de mi persona(lidad), alguno que ni Freud ni algún otro como él habrían podido descifrar, pero me gana la tristeza.

Quizá solamente es una baja en ciertas hormonas combinada con la subida de ciertas otras, según nos quieren hacer creer entre los médicos y las farmacéuticas, pero me gana.

Es posible que las lágrimas se acumulen de más en unas glándulas que trabajen muy a tono con la productividad que nos exige la globalización, como en una presa que ya no puede recibir más agua y se desborda, pero a veces la tristeza me gana.

Me imagino que podría tratarse de un ataque de las nostalgias acumuladas, de las noches en vela por no saber qué hacer con ellas, por no tener un cajón de la inconciencia donde meterlas, pero ¿ya lo dije?, me gana la tristeza.

Podría ser el saber que habrá historias que no volverán siquiera como un recuerdo claro, de las personas que, como en cualquier tragedia de la naturaleza, deben darse por desaparecidas, pero me gana la tristeza.

O tal vez y simplemente es tu recuerdo y la certeza de que no estás conmigo ya más o la improbabilidad de que puedas volver a estar conmigo, o de que pueda volver a verte, ya sin ambiciones superiores, de lejos solamente, pero resulta a veces, que la tristeza me gana.

Blas Torillo.

3 comentarios:

Cristina Fornés dijo...

Hoy que tuve un poco más de tiempo y ganas volví a visitarte. Me copié tus poemas en un documento al que titulé “Blas el peruano”. Pero le voy a cambiar el nombre por el de “Blas el poeta”, ni te imaginas como me he identificado con Resulta que a veces y Ahora…
Si tienes tiempo y ganas de visitarme (flores-para-ti/blogspot.com), yo sé que comprenderás. Cristina.

Blas Torillo dijo...

Gracias por lo que me dices... pero ¿peruano?

Soy de Puebla, Puebla, México... y si no nací en el zócalo del meritito centro, es porque no había hospital ahí...

Sin embargo, eso aclarado, no importa... Ya me di mi vuelta por tu blog... Y realmente lo último que publicaste está muy padre...

Sigamos platicando, tú desde Argentina, yo desde México...

Cristina Fornés dijo...

¡Perdóname, Blas! Vaya uno a saber que neurona se me conectó medio chingada. Gracias por la aclaración y por tus visitas. Nos vemos. Cristina