lunes, noviembre 20, 2006

Ser papá




Estoy escuchando esta canción que nació del alma de alguien para su hija.

Estoy aprendiendo que no importa dónde estés, siempre estaré allí y nunca lejos...

Estoy aprendiendo que el océano es siempre cerca y que somos un barco de ternura e infancia.

Estoy aprendiendo que siempre podremos arrullarnos en los brazos de nuestros padres
y que tendremos siempre fuerza suficiente en su amor y cobijo, aunque la vida tarda en enseñarnos...

Que la esperanza de verlos y abrazarlos se obtiene al verte crecer hija y llorar,
aunque sé que tu vida será hermosa e intensa.

Que tu alma puede estar siempre en mi alma
y que tus ojos, aunque muera, tendrán siempre mis ojos...

Estoy aprendiendo que el espíritu de la vida nos ampara y que el día es siempre nuestro.

Que en el principio eras un ángel y ahora eres nuestra vida y sonrisa y desvelo.

Que eres el campo de nuestro futuro y que estaremos vivos siempre en ti y en el corazón.

Que este es nuestro momento y nuestro tiempo, llevando nuestros sueños en el hombro
y nuestras preguntas sobre la compasión y el odio y la caridad y el rencor...

Que habrá milagros después de nuestra vida, como lo eres tú entre tanto.

Estoy aprendiendo que las luces y las oscuridades de nuestro pensamiento
nada tienen que ver con el tiempo de nuestro tiempo juntos
y que aún quedan muchos años y días y segundos en que nuestras manos estarán enlazadas,
a pesar de adolescencias, nuestras y tuya.

Estoy aprendiendo que mirando la lluvia, el verano viene y va
y que todavía en mi otoño, tu primavera estará en mi invierno,
dándome abrigo y ventajas sobre la muerte y que ella no será mientras estés aquí.

Estás aprendiendo a dar amor y estoy aprendiendo a ser papá, todos los días y ya sé y aún no sé...

Estoy aprendiendo a ser tu papá.


Blas Torillo

8 comentarios:

Cristina Fornés dijo...

Querido amigo: no recuerdo por qué (o no me quiero acordar) una tarde yo lloraba. Tensa, electrizada, ahogando dolores. Yo ya tenía más de 20. Mi papá me miró, no dijo nada, se acercó a mi, me rodeó con sus brazos, recosté mi cabeza sobre su hombro y me estrechó, bien fuerte. Así nos quedamos un ratito.
Sólo me soltó cuando le dije: "Gracias, ya estoy bien, papi."
Nunca más dijimos una sola palabra sobre el tema, ya ni sé cual era el tema, pero todavía siento sus brazos en mi espalda y su fuerza cada vez que la vida golpea...
¿Me explico, papá Blas? (Siga aprendiendo, creo que va bien encaminado).

STuPiD LiL MoNKeY dijo...

:) hermoso, realmente, si hubiera tenido la dicha de tener un papá (40 dias llevaba de nacida, cuando el murió), me hubiera gustado ke ese fuera su pensar...saludos

Blas Torillo dijo...

Flores... Un abrazo. No como el de tu papá, pero igual de sincero...

Lil... Qué pena lo de tu papá, pero que prueba de vida ¿no?
Y dado que no puedo ser tu papá, al menos piensa que el fue el que nos puso en contacto, a través de este espacio mágico...

No sé cómo, no sé por qué medio, pero piénsalo así... ¿va?

Besos

STuPiD LiL MoNKeY dijo...

gracias :D y de verdad me hubiera gustado ke tuviera esa sensatez y gentileza ke lo caracteriza...abrazos afectuosos...gracias de nuevo :D

Blas Torillo dijo...

Lil... ¿y por qué la formalidad del usted?

Una de las cosas que más me gustan de la blogsfera es la familiaridad de todos los que la formamos...

Plis, no hay problema en el tuteo...

Besos y gracias por lo que dices...

el mono azul dijo...

WUAU!
El hechizo de los hijos...qué bello!

Manuel Guerra dijo...

Que bonito Blas. Eu que também sou pai, senti de repente uma urgência de ir buscar os meus filhos para estar com eles a vê-los crescer por uns minutos, só isso, sem pensar em contá-los e perder noção do tempo.

Blas Torillo dijo...

Mono... Wow... sí... De las hijas... de mi hija. Ella creo, sabe en realidad cuanto la amo.

Manuel. Está con tus hijos. Cuídalos. Quiérelos. Canta para ellos. Serás recompensado sin duda... No sé cuándo, pero así será.